viernes, 21 de septiembre de 2012

Estados Unidos, tal cual imaginabas?...

Miami

Llegamos cerca de la medianoche a Miami luego de viajar en 2 aviones. Para tomarnos estos vuelos nos vestimos lo mejor que pudimos de acuerdo a nuestra indumentaria mochilera porque teníamos un poco de miedo de tener problemas en migraciones de EEUU  por varias experiencias escuchadas.  Como era el último vuelo del día no había demasiada gente en el aeropuerto y enseguida formamos las filas para que nos sellaran el pasaporte. Unos minutos más tarde estábamos con el agente de migraciones quien demoró como mucho un minuto en sellarnos el pasaporte.  Finalmente, y a pesar de nuestras preocupaciones, entramos a EEUU.

Fuimos directo a alquilar un auto que según nos habían dicho era mucho más barato y rápido que tomar el transporte público. Preguntamos en varias agencias y realmente no nos pareció para nada accesible asi que salimos a tomarnos un taxi para llegar al hotel. Como sabíamos que llegábamos bastante tarde preferimos quedarnos esa noche en un hotel y al día siguiente quedarnos en la casa de la familia argentina que nos había invitado. Preguntamos al taxista cuanto nos salía hasta el hotel y nos contestó con una cifra sorprendente! Nos miramos con el Tata y le dijimos a este señor que estábamos bastante cerca del hotel y  que nos parecía un poco caro. El taxista nos dijo que estábamos confundidos y que estábamos muy lejos del hotel a donde queríamos llegar. Resultó que habíamos llegado a un aeropuerto que estaba en la otra punta del que pensábamos que llegaríamos. Decidimos tomarnos el taxi y al día siguiente ver si conseguíamos un lugar mas barato para alquilar un auto.

El hotel estaba muy bien y fue unos de los más cómodos en donde nos hemos alojado hasta el momento.

Nos despertamos a la mañana siguiente, fuimos a hacer el check out y a preguntar por alguna agencia que alquilara autos. Para sorpresa nuestra casi todas las personas del lugar hablaban español y un señor del hotel se ofreció a llevarnos hasta el otro aeropuerto que si quedaba muy cerca del hotel para que alquiláramos ahí un auto ya que parecía que allí nos podía salir más barato. Mientras nos ubicábamos dentro del aeropuerto una pareja de colombianos se nos acercó para preguntarnos por nuestro viaje porque habían visto las banderitas que llevamos pegadas en la mochila.

Cuando llegamos al mostrador de la agencia de alquiler de autos preguntamos por el más barato y la vendedora nos indicó que lo más barato para alquilar en ese momento era nada más y nada menos que un Mustang último modelo! Subimos a nuestro autito y nuestras caras denotaban una mezcla incredulidad y felicidad.



Ese día recorrimos en el auto un poco de la ciudad e hicimos una pequeña caminata  por Lincoln Road entre su exquisita arquitectura y edificios art decó. Todo el lugar está lleno de arte y es el sitio donde un artista brasilero (Britto) tiene su galería de arte y todos sus diseños andan dando vuelta por Miami. Lo bueno de su arte es que cualquiera puede entenderla y además es muy vistosa y alegre.






Como a las 18.30 llegamos a la casa de Mike, Alejandra y su hijo Francisco, la familia argentina que nos alojaría esa noche. Ellos vieron nuestro perfil en una red de viajeros (Couchsurfing) y nos invitaron a quedarnos. Pero sólo podíamos compartir esa noche porque previamente nos habían invitado una pareja joven de Miami a su casa.  Las pizzas ya estaban listas cuando entramos a la cálida casa y conversamos hasta bastante tarde sobre varios temas. Su pequeño perrito era adorable y me encantó tenerlo largo rato en mi falda.

Por la mañana desayunamos juntos y Mike se ofreció a hacernos de guía en su camioneta y nosotros lo seguiríamos en el auto hasta un outlet para comprar unas camperas de abrigo que nos hacen falta para cuando lleguemos a China. Nos hubiera gusta quedarnos más tiempo con ellos pero igual disfrutamos muchísimo de poder compartir al estilo argentino las horas que permanecimos a su casa.



El oulet no tenía lo que buscábamos y nos fuimos en el auto a seguir recorriendo un poco más de Miami. Como a las 18.00 hs debíamos devolver el auto y nos encontraríamos con Benjamin y Heather, la pareja de Miami, en el mismo aeropuerto. Como esa noche iríamos a Little Habana a una reunión de Couchsurfing me fui al baño del aeropuerto a cambiarme de ropa. Fue un poco difícil sacar y ponerme la ropa en esa cubículo tan pequeño mientras trataba de encontrar la ropa adentro de la mochila. Felizmente lista fui en busca del Tata que ya estaba en compañía de Benjamin. Unos minutos mas tarde apareció Heather en el auto y los cuatro salimos para Little Habana.

Little Habana esta lleno de latinos y realmente no parece EEUU, se escucha salsa por todos lados y te sirven mojitos en cualquier puestito de calle. Nuestros increíbles anfitriones hablaban en ingles asi que nos dispusimos a practicar nuestro inglés por algunos días. Benjamin es súper simpático y le encanta organizar eventos para que sus invitados disfruten y Heather vive en un estado de felicidad continuo! Entre los dos forman una pareja maravillosa.






Durante los 5 días que nos quedamos en su casa no sólo pude mejorar mi inglés sino que compartimos nuestros días con varios amigos de ellos. Un día hicieron una fiesta en su departamento y cada pareja debía llevar una comida y luego se elegirían las mejores con el primer y segundo premio. Comenzamos la fiesta en la pileta del predio donde está el departamento y después disfrutamos de los diferentes sabores que cada pareja había preparado. Nosotros hicimos unas empanadas que eran parte de la receta de mi mamá y parte de la receta de la abuela del Tata. Como no podía ser de otra manera  ganamos el primer puesto!! Cuando nos enteramos saltamos de la alegría! También fuimos a la playa al día siguiente y el Tata pudo hacer un asado bien argentino que todos disfrutamos chupándonos los dedos. Por suerte tuvimos la oportunidad de cocinar comidas argentinas porque Miami está lleno de tiendas latinas. Heather y Bemjamin no sólo nos alojaron en su casa si no que nos mostraron como vivían y nos hicieron entrar en su vida lo cual denota su gran generosidad.








Benjamin le decía “jamón” al Tata porque cuando yo lo llamaba por “amor” a Benjamin le sonaba como “jamón”, asi que andaba todo el día diciendo “che jamón”. Nos costó bastante despedirnos de ellos y de Miami porque sinceramente nos sorprendió la amabilidad de toda la gente en las calles, los negocios o los subtes. Ahora nos tocaba rencontrarnos en Washington con nuestra querida amiga Christy que habíamos conocido unos meses atrás en la Amazonía de Ecuador.

Washington

Benjamin nos llevo hasta la estación de trenes para tomarnos uno hasta el aeropuerto. La despedida fue bastante emocionante para nosotros. Demoramos un rato largo en llegar hasta la parada del aeropuerto y aproveché ese momento en el tren para pensar un poco. Aprovecho los viajes en distintos medios de locomoción para pensar, analizar y poner en claro algunas cosas que están dando vuelta en mi cabeza. Ese día se me dio por pensar en  mis afectos y me di cuenta que las personas que quiero me atan a esos lugares donde he vivido y de alguna manera ocupan  muchas horas en mis pensamientos. Creo que siempre he sido una persona algo controladora y, porque no, un poquito sobreprotectora con todos mis afectos y eso hace que necesite estar pendiente de todo y todos y la distancia hace esto un poco difícil. Supongo que todos tenemos nuestras debilidades e inseguridades y creo que siento miedo de que la gente se de cuenta de que ya no me necesita y supongo que una de las cosas que debo aprender en el viaje es a sentirme más segura de mi misma porque es claro que el problema está en mi y no en el resto de la gente. Por otro lado, no es bueno que nadie dependa de nadie si no que nos ayudemos entre todos a aprender a ser mejores personas.

El vuelo estuvo muy bien y después de dos subtes llegamos a la ciudad de Washigton. Enseguida nos sorprendimos por la hermosura del lugar. Las calles, casas y edificios son muy ordenadas, limpias y tranquilas y en la zona donde vive nuestra amiga Christy las casas son muy al estilo inglés, de frente angosto, de ladrillo y con una escalera que lleva hacia la puerta de entrada.

Esperamos unas 3 horas hasta que se hicieran las seis de la tarde para encontrarnos en la puerta del edificio donde vivía Christy. La encontramos sentada en la puerta principal de complejo y los tres nos abrazamos fuerte al vernos. Subimos al departamento, que ella llamaba “caja” porque era bastante chiquito, y nos alegramos de ver que era muy lindo y luminoso. Nos contó que unos días antes de que llegáramos un vecino que se mudaba le regaló el sommier donde dormiríamos nosotros y la mesa de luz. Ahora está viviendo en Washigton porque está haciendo un posgrado que terminará el año entrante en Costa Rica. Desde ese día y por los 4 siguientes nos llamamos “compañeros de caja”.



La ciudad está llena de monumentos y edificios imperdibles de la historia estadounidense. El segundo día fuimos a la Casa del Templo de los Masones (pudimos ver que es bastante común y abierto el tema de la masonería en EEUU, de hecho muchos de sus presidentes y personajes históricos han sido masones como por ejemplo George Washigton), la Casa Blanca, el Obelisco, el Monumento de los Caídos en la Segunda Guerra mundial, el Monumento a Lincoln, el Homenaje a los Caídos en la Guerra de Vietnam y el Homenaje a Tomas Jefferson.







Al otro día fuimos al museo del Holocausto, que por cierto me dió mucha impresión y por lo tanto no lo pude ver por completo, y como me sentía un poco mal por tanto calor y todo lo que habíamos caminado, fuimos al Capitolio pero lo vimos ese día sólo por fuera.

Cerca del mediodía del día siguiente llegamos la Catedral Nacional de Washington que es muy impresionante pero sinceramente lo por lo que nosotros íbamos era por una gárgola con la cara de Darth Vader. Aunque parezca raro allí estaba, un poco alto, pero estaba. Al parecer esta gárgola y otras bastante singulares como una niña con colitas de caballo y un mapache estan por un concurso para niños que debían plasmar la maldad en un rosto y esos fueron los ganadores que lucen sus trabajos en esta catedral. Después entramos al Capitolio ya que no lo habíamos visto el día anterior.






Una de las noches invitamos a cenar con nosotros a una amiga, Olimpia, que habíamos conocido en Panamá y estaba en Washigton visitando a sus padres. Los 4 la pasamos muy bien esa noche caminando por diferentes zonas de la ciudad.



Washigton no sólo nos sorprendió por su hermosura si no por la calidez de su gente que no reparaba en frenarse en la calle a ayudarnos a ubicarnos. Nuestra “compañera de caja” hizo de nuestra estadía una de las mejores vividas.

New York

Ese día nos despedimos de Christy y nos tomamos un bus hacia New York que demoró unas 4 horas mas o menos. La verdad que nos costó bastante conseguir a alguien que nos alojara en esta ciudad ya que hay demasiadas personas solicitando alojamiento en esta zona. Por suerte Roger, nuestro anfitrión en Panamá, nos recomendó con Alliah que vive en el Bronx. La primer noche que estuvimos en la gran ciudad nos hospedamos en un hotel porque Alliah no podía recibirnos ese día. Como al otro día íbamos a recorrer un poco de Manhattan  y no podíamos llevar las mochilas a cuestas, decidimos buscar un hotel en esa zona. Lo más barato que pudimos encontrar fue un hotel bastante mas caro de lo que podemos pagar pero bueno, era sólo una noche y además era una buena oportunidad para disfrutar un poco de la privacidad después de alojarnos en tantas casas y disfrutar de las comodidades de la habitación. Nos dimos un baño bastante largo con bañera y todo. Aunque nunca me había pasado ese día no se como me resbalé en la ducha y me golpeé un poco fuerte la espalda. Por suerte el Tata no estaba muy lejos para ayudarme y cuando me agarró en el piso los dos no pudimos parar de reírnos! Afortunadamente no paso nada. Nos dimos un masaje relajante, sobre todo en nuestros pies cansados de tanta caminata.

Como a las diez de la noche salimos a recorrer Time Square y todo estaba impactantemente iluminado, con grandes publicidades que brillaban sin cesar y hacían sentirte casi insignificante. Debo reconocer que las grandes ciudades no son mi estilo y parece que succionaran toda mi energía. Caminando por esas calles tan llenas de gente, luces, autos, taxis, negocios y edificios gigantescos me invadió una profunda sensación de soledad. Pensaba que solas se ven las personas perdidas entre tantas cosas e inmensidad. Todas las grandes ciudades en algún punto me llenan de un sentimiento hondo de impersonalidad.



Al día siguiente nuestra parada fue donde en algún momento existieron las Torres Gemelas y donde ahora se construyen nuevos edificios. Es un poco triste recordar semejante tragedia pero es inevitable hacerlo cuando uno se para en ese lugar. También pasamos por una iglesia muy antigua que estaba justo en frente con su cementerio a un lado en medio de la ciudad. Los edificios de Wall Street son arquitectónicamente bellos y variados en sus formas.
Comimos en un carrito de la calle en donde, por supuesto, se hablaba español y más tarde salimos para la casa de Alliah. Tocamos la puerta y nos atendió George que también se quedaría por unos días en la casa. En la zona donde vive Alliah viven principalmente latinos y negros y cualquiera pensaría que es peligroso por la mala fama que le ha hecho Hollywood al Bronx, pero sinceramente es un lugar muy seguro y lo bueno para nosotros es que casi todos hablan español. 





En el departamento de Alliah vivía una extraña mujer que lo único que hacía era permanecer encerrada en su cuarto transcribiendo textos cristiano del latín al inglés. Nuestra anfitriona nos contó que hacía ya 9 años que vivía con ella pero que no la veía mucho y que ni intentáramos hablar con ella porque es muy antisocial. Nuestro compañero George era un personaje total que no paraba de hablar de él mismo una y otra vez. Tenía una especie de obsesión con la ropa y con la plata. El sólo usaba una marca de ropa y te comentaba cuanto le había salido cada prenda. Una noche nos tuvo despiertos hasta la una de la mañana debatiendo que ropa usaría al día siguiente. 

Esos días en New York fueron intensos y recorrimos muchísimos lugares interesantes como el Puente de Brooklin, el Barrio Chino, Little Italy, Manhatan, Soho, el Empire State y hasta un famoso bar de una conocida serie de televisión. Alliah nos consiguió entradas par ir a una noche brasilera a bordo de un crucero. Cuando llegamos nos dio un poco de vergüenza porque nos pareció no estar vestidos acorde con respecto a las demás personas pero igual entramos. Cuando ya caía el sol casi por completo el crucero salió. Nosotros estábamos sentados en la punta delantera del barco y pudimos disfrutar de las imponentes luces de los edificios a nuestro alrededor. Las luces eran miles y la cantidad de edificios incontables. En el cielo aparecían como cientos de estrellas fugaces las luces de los aviones. Como a una media hora de emprender el recorrido llegamos a la Estatua de la Libertad y verla de noche fue increíble. Más tarde bajamos donde la gente estaba bailando y después de un show de bailarinas de samba disfrutamos un poco bailando hasta que el barco atracara en tierra. 









Otra de las noches asistimos a un show de tango. La violinista era rusa y el pianista argentino. Mientras tocaban en Argentina ocurría una manifestación en contra de nuestro gobierno sumamente autoritario y de medidas populistas para tratar de hacerse oír. Mientras escuchaba la música trataba de estar presente mentalmente en esa movilización y la emoción me invadió. Pienso que es terrible ver como algunos gobiernos tratan de pisotear a su pueblo y manejarlo a través de mentiras y dividiendo a la población entre “ricos” y “pobres”.
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lunes, 3 de septiembre de 2012

México, calaberas y diablitos

Cancún

El viaje en bus desde Belice hasta Chetumal estuvo bastante bien a excepción de cuando pasamos por la frontera mexicana y la persona que acompañaba al conductor del colectivo nos informó que si nos demorábamos demasiado en migraciones ellos no podían esperarnos. Estábamos con una francesa que también viajaba en el mismo bus y pudimos hacer bastante rápido todos los papeles, asi que corrimos bajo una lluvia copiosa hacia donde estaría estacionado el colectivo. Ya casi llegábamos y vimos como el transporte se iba sin nosotros. Por suerte el dueño de otro bus nos dijo que nos podía llevar hasta la ciudad sin que pagáramos nada. Llegamos a una estación de servicio y justo estaban en ese mismo lugar el otro colectivo que nos había esperado. Bajamos los tres muy enojados y le gritamos de todo mientras ellos nos decían que si queríamos nos podían llevar hasta la terminal de buses de donde salían a Cancún. Aceptamos la oferta y después de caminar una 5 cuadras bajo la lluvia nuevamente llegamos a la terminal. 

Estábamos completamente empapados y después de comprar los pasajes nos dispusimos a ir en busca de algo para almorzar y un baño. En el camino nos encontramos con Leo, nuestro amigo alemán que vivía en Guadalajara, y nos alegramos mucho de verlo. Los 4 teníamos que esperar un rato largo hasta que salieran nuestros respectivos buses asi que aprovechamos para charlar un poco.

Cuando subimos al bus para Cancún casi nos morimos congelado por lo fuerte que estaba el aire acondicionado y bajé a buscar una manta para taparnos antes de que empezáramos el viaje. Como estábamos empapados y el aire estaba tan fuerte le dije al Tata que se tapara pero él insistió en que no tenía frio.

Fueron unas 7 horas de viaje y después de despedirnos de la francesa tomamos un taxi para llegar a una estación de servicio donde nos esperaría Paco, el Couchsurfer que nos hospedaría en su casa. Con las mochilas en el suelo vimos de lejos que Paco se acercaba y nos saludamos con un abrazo. Ya era un poco tarde y Paco trabajaba al día siguiente por lo que nos dijo como teníamos que hacer para llegar a la playa al otro día y nos fuimos a dormir.

Desayunamos y cerca del mediodía llegamos a la playa “El Mirador”. Sinceramente no estábamos demasiados ilusionados con la playa de Cancún, creíamos que no sería nada del otro mundo, pero cuando vimos el lugar no podíamos creer el casi plástico color celeste y turquesa del agua. Si bien ya habíamos visto muchas playas y colores de mar este era particular.  Pasamos el día en el lugar y por la noche mientras conversábamos con Paco llegó Zack, un chico de Guam que se quedaría con nosotros en la misma  casa. Zack ya se había quedado en lo de Paco pero estuvo por 3 semanas en Cuba para descansar de Toño. Resulta que andaba viajando en bicicleta desde EE. UU. y había formado tan tierna relación con su bici que le puso el nombre de Toño.  Enseguida hubo muy buena onda entre nosotros y pudimos compartir muchos momentos con Zack y hasta aprendió a hablar en argentino! Realmente es increíble poder hacer tan increíble viaje en bicicleta.


Como estaríamos unos 15 días en México decidimos hacer base en Cancún y recorrer el resto yendo y viniendo.

Isla Mujeres

Lo bueno de poder hospedarte en la casa de alguien del lugar es que podés conocer la realidad y costumbres del lugar y además ahorrar plata haciendo las cosas que realmente valen la pena y de la manera más económica. Cancún es muy turístico y si bien las playas son bellas y los edificios y hoteles que la rodean también, esa zona parece una burbuja que poco tiene que ver con la realidad del país y del distrito. En la zona hotelera todo parece perfecto y de ensueños pero tanto al Tata como a mi nos interesa vivir la realidad de los lugares con lo bueno y lo malo.

Paco nos aconsejó que lo mejor para ir a Isla Mujeres era tomarnos un taxi hasta Puerto Juarez y tomarnos un ferry. Esto sería más económico que salir desde donde salen la mayoría de los turistas de Cancún. Eso hicimos y al llegar a la isla nos fuimos hacia la punta norte que era más tranquila. El lugar era muy lindo y el mar era claro y tranquilo, justo para poder relajarnos. Nos sentamos en la sombra de una palmera y al ratito y casi con música de mariachis apareció una familia completa de mexicanos, hijos, tios, padre y abuelos a sentarse a nuestro lado. La paz se había terminado pero bueno, era lógico que sucediera ya que la playa no es nuestra. Mientras almorzábamos a una de las nenas se le ocurrió que era una muy buena idea atrapar pequeños peces en un vaso plástico y a su hermanito le pareció genial tirarle una roca a una de las iguanas que estaba cerca. El Tata cuando vio al nene lo retó y por suerte herró el tiro. Los padres no le dijeron nada asi que nos dimos cuenta que era mejor irnos a otro lado antes de terminar peleando con toda la familia. estas situaciones me ponen muy nerviosa porque odio el maltrato animal y creo que todos debemos respetarnos y darnos espacio así seas una pequeña mosca. Como llevábamos una cama de agua que nos había prestado Paco estuvimos toda la tarde acostados en el agua. Poder relajarnos y disfrutar del momento se ha vuelto algo básico para nosotros. Este viaje nos ha enseñado que lo más importante es sentirnos bien ahora, en el presente mismo.




Playa del Carmen

Ya estábamos un poco más acostumbrados a los recorridos de los colectivos, horarios y frecuencias y tomamos un bus para Playa del Carmen que estaba a unos 40 minutos de Cancún. El paraíso de los argentinos estaba en ese lugar!! Había mates por todos lados y pelotas de futbol.

Ya estábamos un poco cansados del sol y sobre todo porque en México pega fuertísimo asi que fuimos a alquilar una sombrilla. Como nos pareció bastante cara al Tata se le ocurrió comprar una y la podríamos usar no sólo ese día sino los restantes. Comimos un calzoni en un restaurante italiano y mientras yo lo esperaba, el Tata caminó como 30 cuadras para llegar al lugar donde vendían las sombrillas. Volvió caminando un poco cansado pero con una sonrisa de oreja a oreja y con nuestra sombrillita amarilla en la mano.

Empezamos a instalar nuestra nueva adquisición en la playa y parecía desarmarse poco a poco. Las punta del palo para clavar en la arena se salía, el sombreo no abría con el viento y el seguro para trabar la altura de la sombra estaba roto. Nos pusimos de mal humor y después de dejarla mas o menos estable nos metimos al mar. Al cabo de unos minutos ya nos estábamos riendo por tan mala compra aunque esa tarde la sombrillita se la aguantó bastante bien.


El mar de Playa del Carmen no nos  gustó mucho porque estaba bastante revuelto pero de todas maneras la pasamos muy bien en la playa jugando a nuestro juego preferido de adivinar lo que piensan hacen o viven las personas que nos rodean. Algunas veces miramos a una pareja y adivinamos lo que les gusta hacer juntos, si hace mucho que se conocen, si ella está con él por interés, o si algún chico quiere conquistar a una chica y que estrategia está usando. Aunque suena tonto nos divierte mucho.

Al atardecer caminamos por la calle Quinta, muy famosa en Playa del Carmen, y disfrutamos de las luces y restaurantes, uno más bello que el otro, aunque nosotros comimos en un puesto de tacos en la calle porque nuestro presupuesto no alcanzaba para tanto.






Tulum

Salimos desde Cancún en el mismo bus que nos había llevado hasta Playa de Carmen pero esta vez el viaje sería un poco más lejos. El sol estaba radiante cuando llegamos a las ruinas y caminamos bastante bajo el sol que nos hizo transpirar como nunca. Las ruinas son bellas y contrastan con un fondo de playa y mar azul que impacta. Imaginarse la vida de los Mayas en ese lugar creo que es interesante. Se me pasaba por la cabeza que habrán pensado ellos de esta hermosura turquesa que los rodeaba pero no podía saciar su sed de ninguna manera. Tal vez veían al mar como un dios ostentoso y traicionero. 
Aunque hacía mucho calor disfrutamos mucho de la caminata y después de la playa antes de partir hacia un cenote que quedaba camino a Cancún.



Cuando llegamos al lugar no quedamos muy sorprendidos, creo que no era lo que imaginábamos. El agua era fresca y muy clara y los peces podían verse desde arriba del agua pero teníamos otra imagen mental acerca de los cenotes que no era lo que estábamos viendo. Pensábamos que era como una especie de agujero redondo en la tierra con agua turquesa y plantas muy verdes. Igualmente lo disfrutamos mucho y aprovechamos para refrescarnos.



Chichen Itza y Valladolid

Le dijimos a Paco que teníamos muchas ganas de conocer un poco más de la cultura y arte mexicana ya que en Cancún no se puede ver mucho de eso por lo nueva que es la ciudad. Paco nos recomendó una pequeña ciudad que queda como a media hora de las ruinas de Chichen Itza y para allá fuimos.

Lo primero que hicimos fue recorrer por 3 horas las ruinas y nunca hubiéramos imaginado que eran tan extensas! Las pirámides son grandísimas y pudimos ver los cenotes que están adentro del predio y la famosa cancha donde los incas jugaban a la pelota. Caminamos mucho bajo el sol y sin haber almorzado el cansancio se adueñó de nuestros cuerpos. Justo cuando ya habíamos recorrido las ruinas llegó una refrescante lluvia que nos empapó de cuerpo entero. Subimos al bus que nos llevaría a la ciudad de Valladolid totalmente mojados y muy cansados por la caminata bajo el desgastante sol.



Arribamos al hostel que habíamos visto por internet y quedamos fascinados con el lugar! Todo era muy al estilo mexicano con pinturas y dibujos de esqueletos vestidos, es que en México se le rinde culto a los muertos y a la muerte. Todo estaba pintado de colores y la habitación fue una de las mejores donde nos hemos hospedado.

Esa noche yendo desde el baño a la habitación nos encontramos con una cucaracha que es la más grande que hemos visto en toda nuestra vida. Medía aproximadamente unos 8 centímetros de largo por 5 de ancho! Algo increíble y nunca visto…

Al día siguiente recorrimos las calles de la ciudad y visitamos una iglesia y un museo justo al lado. Pudimos apreciar mucho acerca de la cultura mexicana y sobretodo del arte. Todo está lleno de color, esqueletos sonrientes y mariachis. Me encanta el arte mexicano, creo que es el tipo de arte que me gusta, desestructurada y muy colorida.






Cerca del mediodía alquilamos unas viejas bicicletas y fuimos a un cenote que quedaba a 20 minutos de la ciudad. La entrada al lugar era muy barata. Apenas llegamos bajamos unas escaleras que nos llevaban debajo de la tierra y descubrimos un paraíso subterráneo. Por encima había un hueco por donde se asomaba el sol, las nubes y el cielo. Las raíces de los árboles caían hasta las aguas profundas de casi 70 metros y de color turquesa pero claras al extremo, formando una especie de nuevos árboles rodeados de enredaderas verdes. Los peces negros con tonalidades en azul nadaban con nosotros en ese oasis divino. Estar en ese lugar era casi surrealista.





Después disfrutamos de la piscina y de un almuerzo suculento. Regresamos las bicis y partimos hacia Cancún.

Nuestra estadía en México estuvo rodeada de belleza y gente fantástica. Paco fue más que amable con nosotros al recibirnos y abrirnos su corazón y compartir con nosotros experiencias que nos ayudaron mucho en nuestro viaje. En su casa además de compartir con varios viajeros pudimos conocer a Zack con quien reímos a más no poder!


Ya llevamos casi 4 meses de viaje y mis miedos a que mi relación con el Tata se desgastara por estar tanto tiempo juntos han desaparecido por completo. Ahora más que nunca siento que somos los compañeros perfectos y que podemos ayudarnos a disfrutar el uno del otro sin ataduras que suelen tener la mayoría de las parejas. Siento que somos libres compartiendo nuestra vida juntos.

Mas fotos en: www.facebook.com/tonatatatour
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